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Carmen R. Marín



sobre tendencias y afluentes



“[…] y yo, viril destello de la humana verdad”.

(A Julia de Burgos)


mis calles llevarán tu nombre

y las escuelas

y algunas plazas


tu apellido falso se prenderá

de babas oficiales

colgará

atolondrado

de verborrea distinguida y honorable


pero todo será

un curioso malentendido


tendrías que haber dicho viril

porque el lenguaje no daba para más

—imposible confinar

en cinco letras

tu fuerza—

y aquel río plácido y furioso

amante y confidente

resguardado y beatificado

por los agentes oficiales del folclor

no habría sido más

que discurso prestado

criollismo à la mode

para discurrir

fluidamente y entre vozarrones

sobre tus demonios

sumergidos

que aprendieron a nadar.

sobre la manufactura del odio vale más este sentimiento de paz una mañana de eclipse la mano abierta amistosa y tendida después de la descarga satélites de por medio la palabra henchida

de aparente transparencia la carcajada simple el mismo cuento repetido de achaques de mi madre

y amores de tu abuela, hablar de mis resultados de laboratorio

y pronunciar el consabido

nos vemos después

que el obligarme a mí misma al desprecio y a la aversión forzada acá

en las entrañas en los pliegues de un cerebro hiperactivo

empeñado en nostalgiar

vale más descubrir así que el peor dolor no

es el de la distancia

inminente y tampoco el del

abandono

irreparable sino

el del veneno

manufacturado en casa desde este cuerpo que te amó vale más


vale

quiero escribir sobre esto


en manila

se engendran niños

que toman siestas

corretean

pronuncian su primera palabra

lavan su ropa y la cuelgan

se masturban por primera vez

se enamoran

compran jabón

y lo usan

comen sus merienditas

marchan a la escuela y regresan

sobreviven calenturas

cuelgan dibujos de su familia

se toman fotos

venden productos avon

y crían gallinas que no van a dar a ritos

pintan rejas coloridas

pulen cunas de segunda mano

esperan con emoción al marido

y a la mujer

aprenden a correr bicicleta

peinan muñecas

pintan las uñas

huelen

el espesor de un guiso con leche de coco

y sueñan

sueñan

sueñan

colorean el dibujo de su casa

que se parece mucho a un panteón

porque es un panteón

y su vecindad se enfila sin más letras

que aquellas grabadas en las lápidas

y la muerte

nunca

nunca

nunca

estuvo tan cerca y tan amiga

y el frío

nunca

nunca

nunca

fue menos sinécdoque

de morir

y jamás nadie

fuera de manila

entendió tan bien

el continuum

la amistad

entre los eros y los tánatos

porque en manila

se duerme

se tararea

se hace el amor

se sueña

se sueña

se sueña

sobre sepulcros


quiero escribir sobre esto

pero

en este peñasco de zombis

nadie

nadie

nadie

me lo creerá.

Carmen R. Marín ha publicado el poemario Salvahuidas (Erizo Editorial, 2013) y el libro de microtextos Cosmogonías y otras sales (Editorial Corpus, 2014). fue colaboradora de la revista CRUCE (Universidad Metropolitana de Puerto Rico) y coordinadora de publicaciones no seriadas de la Oficina de Publicaciones y Grabaciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña. ganó el premio del Certamen de Poesía José Gautier Benítez en el 2012 y fue una de las autoras puertorriqueñas invitadas a la edición de 2014 del Festival de la Palabra en San Juan, Puerto Rico. actualmente es maestra de escuela, profesora universitaria y correctora.






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