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  • Distrópika

Daniela Camacho

Updated: May 5



REBELIÓN DE LA CARNE



(estabas ahí para tentarlos)



Virtuoso en el ayuno y soledad, has traído la voz de Artaud a sonar en esta página, has dejado hacer ruido a los durmientes [ ],


con manos que han pulverizado huesos de la madre has devuelto las sombras a su nacimiento.


Es tu carne expuesta a la luz artificial un don oscuro. Tu esqueleto, una armadura soberbia y aterradora.


El aeroplano que una vez cruzó la mente de los niños se dirige hacia el desastre. No altera tu sueño. Lo único que escuchas es el movimiento de tu hermana desvistiéndose. Quizá por eso dejas sobre el escenario el kimono blanco que una novia intranquila portaba como segunda piel.


Los espectadores son fantasmas de figuras vivas, se puede oír la bulla de sus pechos agitándose, lo grotesco no les miente:


Relámpago o falo deslumbrador.

Falo que husmea en los bordes del Universo.

Oro macizo.


Hay un hombre colgado del cuello de un gallo.

Error: un hombre no es un hombre sino cuando está en erección.


Habla con ella que cierra los ojos y se va de este mundo intacta de semen.


____________________________________

1. Para el diseño del escenario, Hijikata dictó una lista de palabras al artista neo-Dada Natsuyuki Nakanishi. Es la siguiente:


cardo-perro de caza-traductor del viento-primera flor-dientes de perro-dientes de perro ardiendo-espejo-aquello que cubre el lomo de un caballo: silla de montar-comida comunitaria-diecisiete años de edad-rana-dentellada-alcachofa-azufre-gusano redondo-carcajada-burbujear-bola de amor-tomate-gran flor de cerezo-estramonio-líquido imaginario-peine-invernadero-insecto con armadura-catarina




SOBRE EL CUERPO QUE DANZA BUTOH



En sus momentos de provocación, los cuerpos se vuelven espectaculares.

Arlette Farge


i

El cuerpo desnudo es sospechoso. Se ensancha en el aire contra los gallos del suelo. Su resplandor es el de una espada tendida.



ii


El cuerpo conoce el futuro de la bestia devorante. Ha sido mordido por ella. Sabe lidiar con la sombra, se mueve al compás de otros cuerpos: hombres hábiles para castrarse a sí mismos sin mancharse las manos de sangre.



iii


El cuerpo en descomposición está privado de tacto. Pero aún puede verse, en alguna de sus partes, la geometría del terror o de la dicha.



iv


Cuando se entierra el cuerpo de la madre, sin saberlo, se está plantando un monstruo.


v


Lo inhumano del cuerpo es otro cuerpo. Su cópula espontánea. Señalamiento de la piel ahí donde hay manchas o intensidades muy puras.



vi


En la vigilia, pregunta el cuerpo, ¿por qué no sueño yo que no soy un caballo?



vii


El cuerpo no puede explicar el llanto de un caballo. Tampoco sabe cómo hablar de la culebra que lo llena de rencor.



viii


Butoh es enfrentarse a un cuerpo desconocido.



ix


Los cuerpos se perturban, se violentan, son incómodos. Un cuerpo siempre está planeando su escapada.



x


El cuerpo es una criatura que adormecemos con vino. Después lo dejamos a oscuras.



xi


El cuerpo es el elemento menos reconocido del mundo político; sin embargo, es el más poderoso. Dice Farge.


HÍKURI


(fragmentos)


(a)



Ingrávidos, suspendidos, a la velocidad de los que vuelven del performance del sueño, desvariamos. Soy un lobo una loba. La calavera mamífera rodeada de esferas astrales. Me estoy dirigiendo hacia dios. Lo que conozco cambia de nombre. Hormiguea. Ondula. Digo volcán. Digo ceniza. Mis manos tocan el fuego.



(b)



Hablo en nombre de todo. Mi campo visual es del color del maíz. Azul del maíz. Pero más fulminante. Su multiplicación es sagrada. A esta hora la risa es una ciudad radiante en su sismo. Ondula. Se agita para revelarse, al mismo tiempo, reconstruida y en ruinas. Del córtex óptico al ojo para verla caer. Todo recuerda al sonido de una lesión cerebral.



(d)



La fisura, la grieta, el relámpago. Ver en profundidad la roca para abrirse en dos. Contra ella. Así de combativos. Mi corazón madriguera que guarda no lobos sino cristales que aúllan. Tu corazón que se alarga y se rinde en campamento feroz de puntos brillantes. Nos atraviesa una cumbre, arrasa y traiciona lo que algún día será de nosotros.



(e)



Yo también tomé el color metálico de la arena. Como ida en el mareo me convertí en Señora de los Animales. Me eché al sol como una loba y me confundió la simetría del espanto, un torrente cristalino que casi me ciega. Entonces volví a comenzarme: Fui, yo también, una sobrenatural. Como él lo había dicho. Mi fracaso en las pruebas de la creación del mundo me llevó a vivir en un charco. Kakaullari. Desde ahí protegí a mi venado. Era dios y era azul mi venado. Un día vendrían por él y su elemento sagrado, abrirían su corazón con un cuchillo para recoger su sangre y la tierra sería fecunda.



(f)



Era un coyote y eran cien o nunca podrían ser contados. Una descripción de infinito. Tú por mis manos sabías más cosas de mí y así adivinaste que un alacrán caminaba en mi pecho. Era el miedo. Me habían venido la náusea y la resurrección maravillosamente y tú buscabas en mí ese otro corazón del que nos hablara Michaux, pero ya para entonces yo iba precipitada y gladiola, como besada por dios, hacia esa comarca de ver con los ojos abiertos.



(i)



El diablo nos habla y nos cuenta lo que va a suceder. No nos asusta. Es hora de hablar con los muertos, de besarles los labios para quitarles el frío. Cuando ellos nos toquen, daremos a luz con un ruido estridente. Con voces que no serán nuestras, rojas azules rompiendo el silencio, aullaremos sin fin hasta que el animal nos reconozca.



(j)



El corazón del peyote nunca deja de vernos.


RITUAL DE DESOBEDIENCIA



Parto el peyote en dos para buscar mi estrella, mi niño dormido, los ojos de mi animal yéndose de un mundo a otro mundo.


Algo (podría ser un hombre cubierto de plumas) me habla con la voz de lo invisible. No me castiga. Posee el don de la memoria y la videncia, tiene dos cuerpos, dos soledades, una gramática para curar:


—Deja que un sol mental dore la piel de la mujer en ti y luego huye. Deja que tu gemela interior, tu propio diablo o culebra haga sangrar a la flecha. Cuando caiga la noche dormirás contra ti y cavarás un hoyo profundo en la arena.


[ALGO ESTÁ EN VÍAS DE APARECER]


Me quedaré siniestra y temblando a mitad de este desierto, esperando la llegada de mi hombre/mujer verdadera.


[FUEGO]


El animal que adoramos está suspendido en su reino de flores. Su esqueleto será el instrumento que ordene la tierra. Ahora que estamos a oscuras, ha llegado la hora de ver.


[LA PALABRA SE HACE POSIBLE]


El hombre cubierto de plumas destruye una flor dentada en su pecho (canta) y de esa manera emborracha a las hembras, un viento les coge la mano para llevarlas al sueño y los ojos en blanco. Oyen al sembrador de semillas, lo siguen y rezan para embarazarse. Llevan su calavera embrujada, van cambiando de nombre a todos los cuerpos, confunden los aviones del cielo con aves grandiosas.


[LA HORA EN QUE LOS CIERVOS VAN A BEBER]


Los despierta la sed y el humo de pájaros quemados por la sombra. A las cuatro de la madrugada, los hombres que se ahorcaron regresan al monte con mariposas de vidrio y estrellas dobladas que dejan flotando en el agua bendita.


[EL SOL SURGE DE SU PLACENTA]


Hay una casa en el aire adonde van a estallar los tigres y los escorpiones. Su sangre vertical advierte el sacrificio. La música de fondo recuerda ciclos menstruales. Muy pronto habremos nacido dos veces, y seremos y no la leche derramada, la osamenta caliente del venado, la cruz de madera hecha polvo entre las ancas del caballo.


Daniela Camacho (México). Poeta y traductora. Maestra en letras latinoamericanas por la UNAM, ingeniera industrial y de sistemas por el ITESM y autora, entre otros, de los libros imperia (El perro y la rana, Venezuela, 2013), Carcinoma (Artes de México, México, 2014), Lantana (Ejemplar Único, España, 2017) y Experiencia Butoh (Amargord Ediciones, España y Cosmorama Edições, Portugal, 2017), que recibió el premio de poesía para obra publicada Joaquín Xirau Icaza, 2018, otorgado por el Colegio de México. En 2019, Cuadrivio Ediciones publicó su traducción de El (i)dios, del escritor francés Christophe Manon. Vivió en Japón, Suiza y Egipto. Actualmente, reside en Mérida, Yucatán, donde dirige el espacio artístico-cultural La68.









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