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Eddie Ortiz (e.s. ortiz-gonzález)

Updated: May 1




Gelassenheit


Debajo del camión

entre los ruidos del taller,

y estar pendiente

a que los gusanos

que caen

no entren por el oído

vi pasar

una bandada

de pájaros


una formación blanca,

serena,

contra un cielo azul,

sin nubes.


El ruiseñor

El mundo es una embajada

de palomas y tigres

aparte, el ruiseñor.

En su vuelo está el origen,

y la apertura entre reinos.

Cuando hunde el pico

en la fuente lo hace tal y como

las vestales consultan

el oráculo,

y con ojo poseso

dan a conocer el presagio.

Toda vez que un ruiseñor

se acerca a la fuente

me quedo quieto, y cuando

ya convencido apuesto que al fin

la muerte hace presencia

en sus alas,

de un salto levanta vuelo.

Queda el agua esparciendo

mi rostro

en ondas concéntricas.

El canto que escucho

es el de la renuncia.


Sereno

La senda

resulta del riesgo

y de la mano.

Riega semillas y roba la miel.

Hace blanco en el costado

del venado sorprendido.

Pasa la página del libro.

Serena la mano

abre la senda

en lo abierto.

Del apartar

hace un apartar.


Pepita de oro


-- para Francisco Velázquez


Está el judío en la frontera,

en su bolsillo guarda una pepita de oro.

Frente a él, está el guardia aduanero.

En silencio el judío saca la pepita de oro,

su pasaporte más preciado.

En un solo movimiento el aduanero

recibe la pepa,

la sopesa y mete en el bolsillo,

ladea la cabeza permitiendo

el paso antes denegado.

El judío cruza la frontera

sin mirar hacia atrás,

so pena de sufrir el castigo

de la mujer de Lot.


Walter Benjamin se suicida

mientras espera por el permiso

para poder cruzar hacia España.

En una de sus narraciones,

Franz Kafka cuenta el devenir

de un personaje llamado K.

con un guardia ante una puerta,

ante la Ley y su custodia.

Benjamin huye del horror,

K. aguarda por el permiso

para poder cruzar.

La espera es la de una grafía secreta,

privada, del horror.

Benjamin acude a la morfina

ante el miedo de ser capturado

y finalizar en los hornos crematorios.

En tanto, K. muere esperando

la concesión –la gracia–

de poder abrir una puerta

en cuyo final descubre

que siempre estuvo disponible

para que la cruzara.


Franz Kafka

muere de tuberculosis

un año antes de que

el régimen nazi subiera al poder.

Kafka logra escapar al horror.

Sus hermanas no tuvieron

la misma suerte.

Tampoco los cuentos

que terminaron en la pira nazi,

o los que confió

a las manos de Dora Diamant,

quien, al contrario de Max Brod,

sí llevó a cabo la petición

que hiciera Kafka

de quemar esos textos.


Sobre Benjamin,

la autorización a cruzar llega tarde.

Se sabe que sólo llevaba consigo

sus escritos en un maletín,

como quien carga en secreto

una pepita de oro.

e.s. ortiz-gonzález (Santurce, 1969). Tiene publicados: pasajes/dizos con talla de viento editores, y estrategias de combate, con la editorial del ICP. Parte de esta selección pertenece a un manuscrito inédito, Misivas.






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