Poemas de Guillermo Rebollo Gil (Puerto Rico)
- Distrópika
- Nov 16, 2024
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44 años
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¡Quizás todavÃa estoy a tiempo para ser narco!
O al menos para representarlos en el tribunal.
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Mi plan de retiro es una modesta fortuna en tarjetas de pelotero.
Aun asÃ, estoy sin taquilla para el juego de los Cangrejeros.
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Mi primer amor en la adolescencia se morÃa
por ser novia del Indio Sierra.
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Hoy mi hijo mayor me pide que me siente como indio
en el piso a jugar ajedrez. Yo nunca aprendà a jugar ajedrez,
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ni creo que se diga ‘indio’ ya, pero uno es capaz
de cualquier cosa por sus hijos
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con tal de que no se conviertan en narcos.
Ni en abogados de narcos.
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En mis sueños soy el tipo que, cargando su metralleta, piensa
hacer billetes es la prioridad. En mis pesadillas soy el mismo tipo.
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Según mi terapista, necesito que mi Doctor Jekyll
haga las paces con mi Señor Hyde.
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Si un hijo mÃo me saliera sicario, contrato el mejor abogado
de la capital y le pago en puritos Micky Mantles.
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O digo que fui yo
y me entrego a las autoridades.
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O me hago pasar por agente en la escena
del crimen y destruyo la evidencia.
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Lo único que no podrÃa hacer por ellos, ni por nadie,
es partir con mi tarjeta de novato del Indio Sierra—
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me pasó que mi primer amor me la robó.
El dÃa que sentenciaron a Raphy Pina a 41 meses de cárcel en la federal
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Fue lindo ver a mi hermano mayor en la tele vestido de abogado y luciendo
pequeño al lado del convicto. Lo oà decir
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que apelará la decisión del jurado y me alegro
porque Raphy tiene una bebé de un año,
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más el FBI no encontró sus huellas dactilares ni su ADN
en las armas que le encontraron,
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más la fiscalÃa dice que Raphy está en el bajo mundo
y eso es mentira—
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Raphy está en insta despidiéndose de su familia y de su bebé.
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Hace años,
cuando mi hermano y yo aún no nos hablábamos,
él fue abogado de un individuo encontrado culpable de matar
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a diecinueve personas en Toa Baja,
incluyendo a una mujer con siete meses de embarazo.
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Diecinueve no, veinte.
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Yo pasaba las tardes parado con una pancarta afuera del tribunal
para que el jurado no condenara al hombre a morir.
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Para ese entonces habÃa conocido a más prisioneros que bebés,
y me caÃan mejor, supongo. Y creÃa mucho en los derechosÂ
y la justicia, y menos en la familia
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y los hermanos.
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A este poema le hace falta una metáfora para poder llamarle poema.
A mi hermano y a mà nos hizo falta perdonarnos
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para poder llamarnos hermanos
sin resentimiento o extrañeza.
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Yo no sé cómo uno se prepara para pasar los próximos 41 meses de tu vida sin ver a tu bebé.
Ni sé cómo matas a veinte personas a sangre frÃa
en plena luz del dÃa. O cómo defiendes a la persona que las mató.
O cómo te sientas a decidir si esa persona debe morir o no.
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Tampoco sabrÃa explicar muy bien cómo perdonar,
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pero uno se acostumbra a todo.
Los hijos tristes
Los hijos tristes de la mediana edad regresan
a vivir a las casas de sus viejas
ya viejas y encuentran una toalla limpia, un cepillo
de dientes, un jabón nuevo
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en la jabonera. Logran conciliar el sueño haciendose
de la idea de que se han tirado a dormir en un hotelillo boutique,
hasta que se levantan de madrugada asorados
pensando en sus niños lejanos
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cada vez más lejos y más grandes. Cómo explicarlo—
yo renuncié a la herencia de mi padre con 20 años
y aún no se muere el muy infeliz. Cómo no
imaginar que mis hijos se sentirán igual sobre mÃ.
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En las noches las parejas de jovenes profesionales
hacen power walking por el vecindario justo
cuando yo me escapo a llorar en el balcón.
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Ellas me miran y yo les miro. Y nos seguimos
con la vista de esquina a esquina, hasta que una de las dos
partes se da por vencida, arruga mucho la cara
y dice adiós.
Guillermo Rebollo Gil (San Juan, 1979) es escritor, profesor, traductor, abogado y autor de alrededor de una veintena de libros de poesÃa y ensayo. En el 2020, Ediciones Liliputienses en España publicó una selección de su poesÃa bajo el tÃtulo Informe de Logros: Poemas 2000-2019. Su libro más reciente se titula El tiempo es todavÃa (Folium, 2024). Es el papá de Lucas Imar y Elián Iré. Los poemas aquà publicados pertenecen a un libro en progreso.