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Poemas de Velina

  • Writer: Distrópika
    Distrópika
  • 2 days ago
  • 5 min read




Ser árbol 


Doña María me dio dos sacos de maíz 

Del maíz con el que alimentaba las gallinas

Los sacos vacíos

Que me apreté al pecho

Después de abrazarla

Para empezar a caminar

Con sandalias

Por los caminos de piedra


A ella se le ocurrió que podría dormir sobre los sacos

En la intemperie donde cayera

Como una papaya fresca con limón 

Sobre la tierra o el piso helado de la terminal


Me llevé el mazo del tarot

Mi cuerpo de mujer joven desconocida

La sonrisa de Teresa

El pájaro de la ventana

La vaca completa

Las albahacas

El viento

La muerte del perro en la puerta

El corazón de las paisanas

Los gritos

Las ratas

Las partes extrañas


Tenía un traje corto

La cara lavada

La caña de azúcar

Y los sacos de maíz que acomodé en el suelo

Cuando ya no había camino

Sino un toro negro frente a mí

Tenía un toro negro de frente mirándome a los ojos

Paz en las entrañas

Ganas de entender el infinito

Tiempo para ser árbol.


La noche desde adentro


Tengo una poesía en mi mente

Pero tiene pánico

Está mirando con sus ojos catastróficos

La escena que siente muy pura

Están ellos dos en el balcón

Y todavía no se han agarrado los cuerpos

Casi quietos con hilos de palabras yendo hacia atrás

Trayendo un movimiento de cosas por resignificar

Y en el medio un círculo que se expande

La noche ya desde adentro

Las voces

Las voces que llegan de lejos

El niño que despierta con una mujer

La niña que busca hundirse en el sol

El aire tiene palabras impregnadas

Imágenes que van de una región humana sentada en el piso

Hacia la otra región localizada en el mismo lugar de la humanidad de frente

Y se expande.


El pozo


El trabajo que da palear a pico este pozo

Él me conoce y sabe que lo que puedo hacer

Pero no me gusta su actitud de quedarse mirando solamente

Tarde o temprano necesitaré su ayuda


Que no haya nadie que pueda decir que me vió haciendo esto no sé cuántos días


Me conviene picarme las ganas de llorar

Picarme las partes que no sirven

Picarme una porción grande del cerebro

Y seguir cavando más tranquila

Más días seguidos

Practicando tantas cosas a la vez

No hablar

Dirigir las fuerzas

Mirar un punto fijo


He hecho más en este intento que en toda mi vida anterior

No dar nada a nadie como respuesta

Así como él no me da nada a mí

Pero hace que pueda cavar un pozo sola.


Hamaca


Te Iba a tejer una hamaca para tu tamaño

Pero no lo hice

La veía en mi mente

Contigo meciéndose

Estrenando el mundo en el Caribe


No lo hice

No lo hice

No te di ese impulso

Me puse en guerra con papá

En vez de tejerte

La hamaca dorada de tus sueños

Me carcomí de nervios

Y de una rabia…


Papá es un agujero negro

Todavía no puedes entender las palabras

Se supone que a tu edad entiendas tantas cosas que dicen que no entiendes

Y si entendieras como dicen los entendidos

Te diría:

Papá es un animal salvaje

Pero eso es bueno

Porque todo tiene su lado bueno

Y el agujero es hermoso y brillante


Pero no puedes entenderme

Quizás si yo hubiera tejido tu hamaca

Y si no hubiera habido guerra con las palabras y la voz retumbante de papá

Y mi ira con palabras que quizás en ese momento entendiste mejor

Y después preferiste dejar de entender

O si solo te hubiera tejido la hamaca

Y te hubiese mecido bajo la sombra de un árbol nativo

O con la lluvia alrededor

Tu lluvia

Entendieras todo ahora perfectamente

Y me dirías

Algo así como…

Mamá, deja de inventar historias

De creer lo que no es

Mamita duérmete

Porque a veces con los ojos me dices algo que yo interpreto de ese modo

Pero quizás lo invento también


La hamaca hubiera resuelto tantas cosas

Papá se hizo un despojo pero no hizo efecto

Aunque está mucho más sereno desde hace un tiempo 

Y yo estoy más tranquila

Porque tú me traes a mi centro

Y ya no dejo que me moleste


Qué bendición haber estado solos los dos

Tú y yo

Aunque no me puedes entender con palabras 

Ni explicar con palabras

Nos entendemos

Sé que debí tejerte esa hamaca

Que podía responder de otra manera a la violencia

Sin sucumbir a ella

Y violentar nuestro mundo

Que encima estabas estrenando sin hamaca

Como que le hubiera dado más importancia a lo importante

Que era la hamaca

Y la paz de nuestro mundo

La paz que estamos tejiendo ahora los dos

En el lugar donde estalló la guerra una vez.

Azucena


Me abriste la puerta que da a la calle que da al mar

Yo venía mojada entera de agua de sal

Había nadado una travesía

Y las olas estaban perfectas

Grandes y rotas


Me traje un collar de caracoles

Una diadema turquesa

Una sensación

Algo que no puedo definir si no es moviendo algo con fuerza para algo más 

Y tú me abriste la puerta

Y mi falda se hundió

La vi rodar en la profundidad

Tenía que respirar otra vez afuera

Y morder el pan que renacía

Para poner puntos sobre la mesa

Como el momento de cantar

La forma de amasar

Y oler primero que nada tu olor

Con todas las azucenas


Me quiero llamar Azucena

Y regresar a tu calle cuando pueda sentir a la distancia que hay alguien

Regando la flor que nada

No quiero inventar nada mas allá

Quiero llamarme Azucena

Traer el cuerpo en mi totalidad

Entrar con las sandalias de cuero

Hasta tu recoveco con abanico

Buscar un libro de arte

Cuando ya esté cerca de la ventana que abre de par en par

Y mirar el cielo

Y mirar el libro

Y mirarte en la cama

Y observar todo el espacio alrededor.


Dos Caballos


Corrimos por las escaleras

En una hora de la noche en que no nos veía nadie

Mi hijo se detuvo en el buzón 

Lo agarré por un brazo

No había nada ahí dentro

Ni un sobre con amor desde un país lejano pidiendo abrir un vuelo

A estas dos aves

Tuve que cargarlo a la espalda para seguir corriendo

Cantando una canción

Tuve que galopar lo que hiciera falta

Teníamos todo

Y nada de dinero

La piel que se nos ponía amarilla

La voz del aguacero

Y mucha curiosidad innata de parte y parte

Hacia donde uno va directo

Galopando sin parar

Sin zapatos

Y la mirada asesina

Buscando alimento

Un día que no sale el sol

Después de un día que no salió el sol

Con el pelo rubio enredado

Vestido de tierra

Mi hijo a mi lado corriendo

Dos caballos 

(Una hembra)


Velina Lago, San Juan (1981). Vive en Bayamón, Puerto Rico. Se considera poeta marginal. Los textos aquí presentados son inéditos. Publicó el poemario Este Circulo es Mío, con la Editorial Adarve (Madrid, 2021). Escribe sobre los afectos, peregrinajes, la maternidad y el entorno que le rodea. En la actualidad aborda temas cotidianos sobre su comunidad Jardines de Caparra, título posible para el libro que reunirá estos poemas.

 
 
 

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