Poemas de Velina
- Distrópika

- 2 days ago
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Ser árbol
Doña María me dio dos sacos de maíz
Del maíz con el que alimentaba las gallinas
Los sacos vacíos
Que me apreté al pecho
Después de abrazarla
Para empezar a caminar
Con sandalias
Por los caminos de piedra
A ella se le ocurrió que podría dormir sobre los sacos
En la intemperie donde cayera
Como una papaya fresca con limón
Sobre la tierra o el piso helado de la terminal
Me llevé el mazo del tarot
Mi cuerpo de mujer joven desconocida
La sonrisa de Teresa
El pájaro de la ventana
La vaca completa
Las albahacas
El viento
La muerte del perro en la puerta
El corazón de las paisanas
Los gritos
Las ratas
Las partes extrañas
Tenía un traje corto
La cara lavada
La caña de azúcar
Y los sacos de maíz que acomodé en el suelo
Cuando ya no había camino
Sino un toro negro frente a mí
Tenía un toro negro de frente mirándome a los ojos
Paz en las entrañas
Ganas de entender el infinito
Tiempo para ser árbol.
La noche desde adentro
Tengo una poesía en mi mente
Pero tiene pánico
Está mirando con sus ojos catastróficos
La escena que siente muy pura
Están ellos dos en el balcón
Y todavía no se han agarrado los cuerpos
Casi quietos con hilos de palabras yendo hacia atrás
Trayendo un movimiento de cosas por resignificar
Y en el medio un círculo que se expande
La noche ya desde adentro
Las voces
Las voces que llegan de lejos
El niño que despierta con una mujer
La niña que busca hundirse en el sol
El aire tiene palabras impregnadas
Imágenes que van de una región humana sentada en el piso
Hacia la otra región localizada en el mismo lugar de la humanidad de frente
Y se expande.
El pozo
El trabajo que da palear a pico este pozo
Él me conoce y sabe que lo que puedo hacer
Pero no me gusta su actitud de quedarse mirando solamente
Tarde o temprano necesitaré su ayuda
Que no haya nadie que pueda decir que me vió haciendo esto no sé cuántos días
Me conviene picarme las ganas de llorar
Picarme las partes que no sirven
Picarme una porción grande del cerebro
Y seguir cavando más tranquila
Más días seguidos
Practicando tantas cosas a la vez
No hablar
Dirigir las fuerzas
Mirar un punto fijo
He hecho más en este intento que en toda mi vida anterior
No dar nada a nadie como respuesta
Así como él no me da nada a mí
Pero hace que pueda cavar un pozo sola.
Hamaca
Te Iba a tejer una hamaca para tu tamaño
Pero no lo hice
La veía en mi mente
Contigo meciéndose
Estrenando el mundo en el Caribe
No lo hice
No lo hice
No te di ese impulso
Me puse en guerra con papá
En vez de tejerte
La hamaca dorada de tus sueños
Me carcomí de nervios
Y de una rabia…
Papá es un agujero negro
Todavía no puedes entender las palabras
Se supone que a tu edad entiendas tantas cosas que dicen que no entiendes
Y si entendieras como dicen los entendidos
Te diría:
Papá es un animal salvaje
Pero eso es bueno
Porque todo tiene su lado bueno
Y el agujero es hermoso y brillante
Pero no puedes entenderme
Quizás si yo hubiera tejido tu hamaca
Y si no hubiera habido guerra con las palabras y la voz retumbante de papá
Y mi ira con palabras que quizás en ese momento entendiste mejor
Y después preferiste dejar de entender
O si solo te hubiera tejido la hamaca
Y te hubiese mecido bajo la sombra de un árbol nativo
O con la lluvia alrededor
Tu lluvia
Entendieras todo ahora perfectamente
Y me dirías
Algo así como…
Mamá, deja de inventar historias
De creer lo que no es
Mamita duérmete
Porque a veces con los ojos me dices algo que yo interpreto de ese modo
Pero quizás lo invento también
La hamaca hubiera resuelto tantas cosas
Papá se hizo un despojo pero no hizo efecto
Aunque está mucho más sereno desde hace un tiempo
Y yo estoy más tranquila
Porque tú me traes a mi centro
Y ya no dejo que me moleste
Qué bendición haber estado solos los dos
Tú y yo
Aunque no me puedes entender con palabras
Ni explicar con palabras
Nos entendemos
Sé que debí tejerte esa hamaca
Que podía responder de otra manera a la violencia
Sin sucumbir a ella
Y violentar nuestro mundo
Que encima estabas estrenando sin hamaca
Como que le hubiera dado más importancia a lo importante
Que era la hamaca
Y la paz de nuestro mundo
La paz que estamos tejiendo ahora los dos
En el lugar donde estalló la guerra una vez.
Azucena
Me abriste la puerta que da a la calle que da al mar
Yo venía mojada entera de agua de sal
Había nadado una travesía
Y las olas estaban perfectas
Grandes y rotas
Me traje un collar de caracoles
Una diadema turquesa
Una sensación
Algo que no puedo definir si no es moviendo algo con fuerza para algo más
Y tú me abriste la puerta
Y mi falda se hundió
La vi rodar en la profundidad
Tenía que respirar otra vez afuera
Y morder el pan que renacía
Para poner puntos sobre la mesa
Como el momento de cantar
La forma de amasar
Y oler primero que nada tu olor
Con todas las azucenas
Me quiero llamar Azucena
Y regresar a tu calle cuando pueda sentir a la distancia que hay alguien
Regando la flor que nada
No quiero inventar nada mas allá
Quiero llamarme Azucena
Traer el cuerpo en mi totalidad
Entrar con las sandalias de cuero
Hasta tu recoveco con abanico
Buscar un libro de arte
Cuando ya esté cerca de la ventana que abre de par en par
Y mirar el cielo
Y mirar el libro
Y mirarte en la cama
Y observar todo el espacio alrededor.
Dos Caballos
Corrimos por las escaleras
En una hora de la noche en que no nos veía nadie
Mi hijo se detuvo en el buzón
Lo agarré por un brazo
No había nada ahí dentro
Ni un sobre con amor desde un país lejano pidiendo abrir un vuelo
A estas dos aves
Tuve que cargarlo a la espalda para seguir corriendo
Cantando una canción
Tuve que galopar lo que hiciera falta
Teníamos todo
Y nada de dinero
La piel que se nos ponía amarilla
La voz del aguacero
Y mucha curiosidad innata de parte y parte
Hacia donde uno va directo
Galopando sin parar
Sin zapatos
Y la mirada asesina
Buscando alimento
Un día que no sale el sol
Después de un día que no salió el sol
Con el pelo rubio enredado
Vestido de tierra
Mi hijo a mi lado corriendo
Dos caballos
(Una hembra)
Velina Lago, San Juan (1981). Vive en Bayamón, Puerto Rico. Se considera poeta marginal. Los textos aquí presentados son inéditos. Publicó el poemario Este Circulo es Mío, con la Editorial Adarve (Madrid, 2021). Escribe sobre los afectos, peregrinajes, la maternidad y el entorno que le rodea. En la actualidad aborda temas cotidianos sobre su comunidad Jardines de Caparra, título posible para el libro que reunirá estos poemas.




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