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Poemas de Dafne Duchesne Sotomayor

  • Writer: Distrópika
    Distrópika
  • Oct 26, 2024
  • 4 min read

ree

 

Sustento

 

Por el destello verde

en el filo de mi mirada

supe que un saltamontes

me acompañaba.

 

En la sección de artículos orgánicos

dio una pirueta

para improvisar una huída,

pero el salto intermedio

en el aire

lo impulsó

de vuelta al punto de origen.

 

En ese intervalo,

estreché los dedos

alrededor de las bufandas de algodón

tejido

y temí por su caída.

 

Busqué señas de simpatía

en su regreso,

pero sus ojos fijos

estaban detenidos

en algo

lejos.

 

Pensé que eso

que miraba

era la libertad.

Salí del supermercado

con el ímpetu allí adquirido

de una rescatista aficionada.

 

Afuera,

seguí el arco de su vuelo,

de esa hoja desprendida

propulsada de sí misma

en un día

sin viento.

 

La línea que trazó

se encontró

perpendicular

con un pico.

 

Las dos líneas

entrecruzadas

no conforman un horizonte

de espera,

y es sólo uno

el que vuela.


Estrella

A Maïa Flor.

 

“Could mortal lip divine

The undeveloped freight

Of a delivered syllable,

‘T would crumble with the weight”.

Emily Dickinson

Tu primera palabra

ca-be-za,

esa tercera sílaba

pronunciada

como si viniera atada de un hilo sigiloso de seda,

de la luna de tu cuento infantil,

se elevaba

sobre la habitación

resumiendo todo lo que ya eres.

Tus sueños y primeros pensamientos

aún no pronunciados

flotan asidos de tu voz

en el aire.

 

No has vuelto a pronunciar esa palabra

ahora reemplazada por el gesto de tu dedo índice

señalando hacia allí adentro,

el recinto mágico

de tus silencios.

 

Otra palabra de tres sílabas la ha remplazado:

es-tre-lla.

Me maravillo ante el mundo alrededor

transfigurado

en esa imagen de cinco extremos.

Las flores de pétalos voladizos,

retomados por el pico de algún pájaro en vuelo,

el sol --ese círculo imperfecto--del que tiran,

como niños empedernidos

sus rayos,

las coronas reales salpicadas de luz por todas sus gemas,

la luna desparramada

en un destello gris

sobre el cielo...

son estrellas.

 

Las estrellas

sacian su sed

a la orilla de esa otra palabra:

a-gua.

El cielo, el mar, los ríos

regresan a ese elemento primordial

que, a veces, también truecas con la

llu-via.

mientras extiendes la mano

para recibir la ofrenda

del cielo, de la ducha,

de la manguera.

 

Tomo tu dedo índice

para trazar las figuras en el papel.

Te las nombro: estrella, sí

pero también cuadrado, triángulo,

círculo y rombo.

Arrebatas tu dedo de mi mano

y trazas la línea de mis dientes,

de mi lengua

mientras ríes.

Es-treee-lla insistes

mientras indagas en el

mecanismo de mi voz.

 

Porque cuando las figuras rotan,

el cielo se estrella contra el suelo

y la forma se desdibuja en

nuestras palabras entrecruzadas

cada noche, en tu habitación.

 

La palabra asignada

se me pierde entre

los dientes, la lengua

la voz

que rebuscas

como a un juguete roto

con tus dedos...

de regreso en mi garganta

espera atenta por

las señas de su autora.

 

Finalmente, me corrijo

y te concedo

tu acierto:

estrella.

Tacto

“¿Será la rosa?

¿será el trámite

de la sombra debajo de los pétalos?”

Angela María Dávila

Sostengo el pétalo de la rosa

como si apagara una llama.

 

Ese fuego intermedio

no permite que mis yemas

se toquen.

Me sustraen

de la experiencia del tacto.

 

Arde el pétalo que no cae

y, sin embargo,

se tiñe de ceniza.

 

No son mis dedos

el soporte

de la forma de la rosa.

 

Podría tenderte

los dedos de las manos,

si quisieras y

revelar el pétalo

aún enlazado a su centro.

 

No se desharía la rosa.

 

Pero, así oculta

nos preserva en pie

la llama

mientras nos quema.

Desatinada

 

El tiempo se me amontona

como el que pinta

sobre capas

aún húmedas.

 

Algunas hebras del pincel

quedan atrás

rezagadas,

otras se le adelantan,

manecillas sin eje.

A veces el papel cede,

se desliza debajo

y cae el pincel

decisivo, pegajoso

sobre el lugar no designado:

mi piel.

 

La mancha lila

señala contumaz

el lugar

donde no se debe pintar.

 

Entre medio

cobra forma

todo lo que en mí

me apresuro a recubrir:

la cutícula sobrecrecida,

la uña dispareja,

la raya de calcio.

 

Me desboco

por no perderlo

(el tiempo),

me retraso en mi apuro.

La punta

del pie culpable

que avanza,

cae debajo de la rodilla.

El filo boto

de su obstinación

(de mi cuerpo, del pincel)

anudado(s) en

en el eje

de mi desatino.

 

Observo ese

cuerpo

que nace del

remolino de pigmentos.

Ahí, entre medio,

donde el pincel no avanza

y hacia donde

las manecillas han dejado de apuntar.

 

No sé pasar el tiempo

de otra forma.

Fuera del papel.

Dafne Duchesne Sotomayor. (1987). Nació en Puerto Rico y reside en Nueva Jersey, donde se desempeña como docente y editora. Cuenta con un Bachillerato de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico y un doctorado en literatura comparada y literatura latinoamericana de NYU. Ha publicado trabajos académicos sobre Alejandra Pizarnik, Reinaldo Arenas, Marta Aponte Alsina, entre otros, así como sobre temas relacionados a las revoluciones latinoamericanas del s. XIX. Sus reseñas y ensayos han sido publicados en revistas tales como Revista Iberoamericana, Confines (Argentina), Hispamérica, Kipus: Revista Andina de Letras y Estudios Culturales y Research in African Literatures. Su ensayo ¿Qué ocurre cuando el zombi habla? Lo posthumano en Malas hierbas de Pedro Cabiya fue publicado en formato de libro por Editora Educación Emergente (2020). Actualmente, trabaja en la publicación de su primer libro de poesía.

 
 
 

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