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Poemas de JOSÉ SANTOS



Elogio de Carlos III



Con los ojos muertos y el fusil en mano

me observa Carlos III, callado,

iluminado.

Violento el revolucionario,

“huestes le siguen”,

anuncia su perro acostado.

Acaso le faltó la barba

o el inmenso cigarro,

o quizás alguna falange católica

que erigiera su sagrario.

Acaso le faltó el brío,

acaso es cuestión de mesura

la escasez de travesuras,

¡oh varón equilibrado!

Con tres picos el sombrero

y algún gesto entusiasmado

de intelecto,

de cacería,

de decreto,

amasa olvido el déspota,

y amasa polvo el ilustrado.


(Después de la espera, 2006)


 

La calle


Parece que aspira

a edificar de alguna forma

la sintaxis de la superficie.


Indecisa,

se debate entre verbos

acuñados por el concreto,

los ladrillos y el asfalto.


Agolpa y redirige

nombres propios y comunes.


Inventario se vuelve.

Inventarios notifica:


Al desmembrarse las ubicaciones

quedará como índice,

o como verdad.


(Muestra gélida de poesía inconsecuente, 2009)


 

El plástico



Más que arte,

volcánica urgencia,

final manifestación

de la única de las ideas.


Más que certeza,

síntesis total

de cada uno de los núcleos

de la imaginación.


Último texto.


Conduce, encierra,

permanece.



(Muestra gélida de poesía inconsecuente, 2009)


 

Tu seducción



Toda ilusión histórica

es un orgasmo conceptual:

pequeñas muertes

que pintan en sucesión

la nostalgia desatendida

de los pueblos menestrales,

de los amantes incesantes.

Busco en tu totalidad

mi único culto

mi relato de emancipaciones

estridentes e innumerables

para saber que la sangre

que circula en mis armas

atiende el reclamo

que no es residual,

que no es solo mío

que suma tras la suma

que tu inteligencia

reproduce incansable,

aliada de mi fervor

y de la de quienes

te privilegiamos

en este panteón de vidas,

seguidores de tu conocimiento,

de tu concupiscencia,

y de tu justicia.



(Sombras en el lugar desolado, 2020)


 

Estancia

A mi madre



La acidia desmenuza lo presente.

La muerte da forma a lo pasado.

He muerto tantas veces sin que lo supieras

y luego tantas otras

que conociste o atestiguaste.

Yo sé que estuve acaso ahí,

perdido en el regazo de tanta flora

que regaste con sílabas y señas.

Hoy vuelvo a morir

porque acaso has muerto también muchas veces

aún sin que la muerte y el olvido

puedan hermanarse en mí.



(Poemas sueltos, inédito)


 

José E. Santos es poeta, narrador y ensayista. Nació en San Juan de Puerto Rico en 1963, si bien su vida ha transcurrido principalmente en la ciudad de Bayamón. Estudió en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y en Brown University. Es catedrático en el Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Es autor de los poemarios Después de la espera (2006), Libro de Venecia (2007), Muestra gélida de poesía inconse-cuente (2009) y Sombras en el lugar desolado (2020), entre otros. Como narrador es autor de Archivo de oscuridades (2003), Deleites y miserias (2006) Los Viajes de Blanco White (2007), Los comentarios (2008), Trinitarias y otros relatos (2008) y De Coyoacán a Polanco (2013). De su labor como ensayista se destacan El fundamento de los instantes (2014), Al margen, la glosa (2018, Premio Nacional 2019 Certamen de Ensayo PEN Club Internacional de Puerto Rico), Glosas enrarecidas (2019) y De paseo por el vecindario (2020) entre otros.

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