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Poemas de Oneida González


*Poemas del libro inédito, “Cuaderno de la Salamandra”, 2019.                  


COLOQUIO DE LA SALAMANDRA


La salamandra al sol,  

y el pato amarillo, en la piscina,

acaban de iniciar un diálogo.

Él, distraído, aunque feliz,

se ha girado al presentirla.

Sus pasos sobre el borde

son, extremadamente silenciosos.

Seria, la cabeza erguida, ella.

Él, danzante entre las olas

                             del bombeo.

Ella no sabe reír,

pero he visto un brillo en sus pupilas.

De ella sentí,

su paso agitado entre la hierba,

la llegada a tiempo

                 al borde del amigo.

¿Qué argumenta ella, cálida y anciana?

¿Qué le dice él, sonriente y húmedo?

 

Ella, fija, en su mirar atento,

Él, distraído en su infantil destino.

Ella parpadea una seña.

Él, con la mejilla toca, la verde-azul

increíble superficie de las aguas.

 

Y así se están, unidos, por un tiempo.

 

Ella lo mira por última vez,

y se infiltra veloz, en la maleza.

Viaja por trillos sigilosos

que en la hierba alta del patio se le abren.

Tiene la libertad del movimiento.

Él, la condena al “duro banco”

de nítidos cristales enclorados.

Ella se va, sin sospechar el duelo de su amigo.

Él, de medio lado, la ve cómo se aleja,

pegando al agua su plástica mejilla.

 

¿Qué hay tras su estampa duplicada?

¿Tras su inestable condición de asfixia?

¿Qué, tras su flotante quietud

                        que teme al final,

               cuando no ha dado un paso?

 

Me pregunto, al fin, si será tan libre,

la parlanchina, grisácea, y contoneante.

 

Ella sabe del camino, él del silencio.

Pero los dos han platicado;

y eso le da un solemne

                              y misterioso tono

al sol del mediodía.


 

SEGUNDO COLOQUIO


Esta mañana nos cruzamos en la acera.

Estabas allí atenta, a quién sabe qué rumor

todavía no atendido, a qué leve señal de tu linaje.

Te vi, y sentí deseos auténticos de hablar contigo.

 

Pero te moviste tan sutil, que mis ojos

vivieron el asombro de no escuchar tus pasos.

Solo percibí el movimiento de la hierba

un metro más allá, de la muralla de metal

que, bajo la fuerza de mi mano, se abre.

 

Es una escena habitual, con signos nuevos:

tuve ganas de hablarte, y, tal vez

hubo un segundo de espera

                                      (una confianza)

más allá de tus silencios y mis pasos.

 

Fue como si escucharas, con más atención,

otros susurros, que muy pronto vendrían

a dar señales convincentes,

            cuando unos seres, menos familiares

al patio, dejaran visos de estar dispuestos

            a compartirlo contigo.

 

Es un simple esbozo de la fábula,

pero yo sé que no lo es tanto. Algo vibra en ti,

que no fue dado a mi comprensión,

                                y quiero que me cuentes.


 

METAMORFOSIS


Voy como salamandra, averiguando.

Me vuelvo ella, mientras la manigua crece ante mis ojos

cercando el cuerpo que no sabe detenerse

porque se escapa de entre lo que lo mata

                                                 en el trasiego del día. 

Antigua y sigilosa, por fin entiendo.


 

SALAMANDRA, YO


¿Qué husmeas entre jazmines, salamandra?

¿Qué te mueve a registrar en la maleza,

que se ocupa diligente, de invadir el cantero?

 

¿Por qué al notar mis pasos te escabulles

sin que yo vea el prehistórico semblante,

sin mostrar un ápice de ojillos asustados?

 

¿Adónde irás que yo no te conozca,

de tanto verte, de tanto maravillarnos juntas

en las sombras, y en los claros del edén perdido?

 

¿Por qué tanto silencio en el jardín,

donde tus pisadas sutiles, ganan

la perfumada paz de mis cultivos?

 

¿De qué me hablas tú, en este abril interminable,

cuando la palabra, solitaria yace,

y el cuerpo se columpia 

                               sin hallar la mano próxima?

 

ONEYDA GONZALEZ es poeta, investigadora, y, guionista. Ms en Cultura Latinoamericana. Profesora de “Teoría y Técnica del Documental”, y “Guión Cinematográfico de Ficción”. En 2003 publica Las cinco y una noches (narrativa), y la investigación Severo Sarduy Escrito sobre un rostro. En 2007 ve la luz Seres en el borde, donde explora la condición viajera de Gertrudis Gómez de Avellaneda, Teresa de la Parra y Severo Sarduy. Su libro Polvo de alas. El guion cinematográfico en Cuba, 2009, contiene entrevistas a guionistas, realizadores y críticos de cine. Ha cursado talleres de Guion de ficción y de cine documental en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba. Es productora y guionista de varios documentales, entre los que se destacan Ave María, El Predicador, y Todas iban a ser reinas, de Gustavo Pérez. Su corto documental Entrando en el baile, 2008; fue invitado a la Muestra Informativa del Festival Internacional de Cine Pobre “Humberto Solás”, Gibara, Cuba; y, Esperando que caiga el jabalí, 2012; fue premiado en el Festival Internacional de documentales “Santiago Álvarez”, 2013. Es guionista y codirectora del documental Severo secreto, exhibido en La Habana, Madrid, New York, y Buenos Aires. En el 2015 obtiene la Beca de Investigación Amigos de la Biblioteca de Princeton. Entre sus últimas publicaciones destaca Severo Secreto, una biografía coral sobre Severo Sarduy, publicada por Rialta Ediciones, 2022. Su poemario, El lazo infinito, resultó ser el último ganador del Premio Paz de Poesía. Presented By The National Poetry Series and Miami Book Fair at Miami Dade College, en 2023, por Akashic Books, Brooklyn, New York, USA.

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