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Poemas de Rosie Inguanzo



¿QUÉ COMEN LAS PRINCESAS?


(W.G. se pregunta desde La Habana, ¿qué comen las princesas?)


La princesa de mi cuento

come carne humana

traga perlas

semen

zumo de violetas

una gota de miel de flor de azahar sobre un labio

de hojas de menta

espuma del Pacífico

cáscara de piña

casquitos de guayaba


mejunje de polvillo de mariposa azul brasileña

virutas de nube

algas untadas de atún

ajonjolí escaso sobre el blanco

arroz mosqueado

y flotando en zumo de melón

masa de mamoncillo

salpicado con pepitas de almendra


declarándose en régimen de flores de estación

volcada sobre el monto del jardín

mordisquea la corola de una lila


su pecho transparente

retumba como tambor africano

candy costume melaza

y ella se excusa con un mohín, "es el pecho, no yo"

y enfunda sus manitas agitadas en chiffon tornasolado


come termitas

colectadas por los mbuji

--pigmeos Del Río Ituri--

traídas con dificultad

desde los densos bosques de dominan los bantú


come pececitos dorados

vivos

batallan en su boca

boca

cobre nacarado


hurga desganada la memoria etílica:

alacranes en vodka

boquerones ahogados en aceite de ajonjolí

luego rociados con absenta


antojadiza

ñoña

sopla polvorones de avellanas

minas de limón estallan en su boca mínima

digiere chucherías tales


fierecilla la princesa

un cuadro que es un crimen, ella

una niña que es un animal voraz

tragante perfecto su boca

infestada de sandre

para da˜˜ársela

lastimarle la boca

loto oscuro su boca

orificio humectado

tiembla la llaga morada de su boca

molusco enano

la boca


se restriega contra el cojín de seda azul

lame el té con desgano

en las encías

masa de coco

ahí abajo

baba blanca


blanda membrana

hoyo inescrutable

grutas de pétalos sus bocas:

deshilachado el corpiño

la oreja

el seno

el ano

sudado

brocado sobre el lino

una inicial ignota

talle tatuado

zanja de tinta


golosa Su Alteza:

engulle golosina prieta

dulce de leche quemado

le chorrea por las comisuras

de la otra boca


y para mortificar al esclavo jenízaro que maltrata

unta vinagre dulce a la mordida

y en ardor

relame el glande magullado

empujando con la lengua

--partida en dos--

cual culebrilla roja.


 

CORAZÓN DE AVE


Llenura de cocuyos en la cabeza

pestañea el dolor

trazos de tiza en el camino para hallar el regreso:

sobre peldaños de humose le nubla el rastro

llega una brizna de anís a posarse en ella

en su pico de labio tiembla

una gota de sangre

tiene la lengua aguada

y el corazón de ave

llega el castigo en virutas de aire:

la espera el destierro

se le nubla el rostro

insidias y silencios para zarpar

ir lejos y quedar cerca

mientras danza su desvarío el corazón


ala lisiada

atiza un vuelo

nublándosele el camino sin ir ni venir


la llama escala la mecha del fusil

entre banderines de celofán punzó

que exhiben mensajes heroicos de los rojos


y sus hijas amarillas nimbadas de rosado grisáceo

como peces del aire

agitan los pañuelos blancos al borde del agua


la noche sobre la montaña como ojo abatido del cosmos

llenura de cocuyos en la cabeza

y late su corazón de ave.

 

LO QUE TRAE EL VIENTO


El olor de las ostras

esos los huesos del mar

que guardan el zumo de las olas

el vaho de los arrozales

el algodón que navega el exiguo Cielo

—un mota de nube flota hacia los bambúes y entra a una grieta

semillas de lluvia

luciérnagas voladoras que cosquillean en los oídos

el monte empapado y el cristal lechoso de la niebla.


 

Rosie Inguanzo (Cuba) es escritora, actriz y profesora. Tiene un doctorado en español y literatura iberoamericana por la Universidad Internacional de la Florida. Ha publicado la novela La Habana sentimental (Bokeh, 2018) y los poemarios La vida de la vida (Hypermedia, 2018), y Deseo de donde se era (Nosyotros Editores, 2001). Sus escritos y poemas han sido incluidos en diversas antologías y revistas literarias. Los poemas seleccionados para este número son de La vida de la vida.



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